El otro lado

Soñé que leía un cuento de Roberto Bolaño, el segundo de un libro de ciento cincuenta páginas, más o menos, y para más señas, de...

Tres poemas

Dios a Diego de Ávila 1. Dios era esa cosa de silencio. La voz sin movimiento que abría la noche cada noche pavorosa ardiendo como un metal hasta las 3 de...

Emi

No es que yo la quisiera, aunque, claro, tampoco puedo decir que no la quería; pero había entendido que no podía vivir sin ella....

Eliana

Me enteré que Eli me había cagado con Pablo unos meses después del suceso. Al parecer, una noche, los dos muy en pedo, no resolvieron mejor...

Ellos dos

En esa casa, la última del camino que más allá lleva a la montaña, vivían el viejo y la llamada; el viejo, apegado siempre...

Apuntes de la hora violeta

Cartografía del desastre Ya no discuto con los liberales que comparten el ascensor conmigo ni siquiera viajo en ascensor y trato de mantenerme callado. Me pasan cosas avergonzantes orzuelos insólitos no...

Ceremonia

Reconocimiento Tocan los dedos la soledad como alas en el medio de un cuarto infantil como deformes portavoces de una pesada lucha que se resuelve sin argumentos entonces fuerza la palma un lunar que...

Focalización cero

Se veía ridícula en su abrigo marrón, demasiado grande para un cuerpo tan pequeño. Ella nunca había sido elegante, aunque era capaz de reconocer y...