Locamente

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©María Emilia Parola

Locamente

Todos nacemos locos. Algunos continúan así siempre.
Samuel Beckett
A mi razón, tan andariega y solitaria

La mente
enigma problemático
insondable
como la hermética relación
espacio-tiempo
Estúpido laberinto repleto de malicia
reina de la locura
y la insólita cordura.

Arremolinada argamasa
de blanca y gris materia
portal absoluto del pensar
titiritera de la razón en sí

Progenitora ostensible
de ideas macabras
sanguinarias
fabricante de máquinas
retorcidas
de implacable acidez

Perversa
que se regocija con el sufrir ajeno

Armatoste cargado de rosada imbecilidad
fuente sepulcral carente de estoicismo

Absurdo aparato de dominación corporal
apasionada, en enredar problemas
con ecuaciones ilógicas
innecesarias
y ruidosos logaritmos bastardos

Tejedora
de complejas contingencias lógicas
loca cajita vacía de argumentos
incongruente
como conversación entre extranjeros
oriental, occidental
donde las palabras son bombas
de gas hilarante

Barco naufragado
en el pútrido y estruendoso mar
de los psicofármacos

Proyector de dolorosas imágenes
tenaz destructora de alegría
chilla, chilla y chilla
habla y habla
como un rayado vinilo

Oculta su frialdad
solapada bajo un rostro
que emana candidez

Trastornada
por destellos y pinchazos
de falsos recuerdos
nunca acaecidos
dominada
por fatales ilusiones
degradantes

Las neuronas
son mustias pasas machacadas
por el golpe destructor
de la senectud

Infinito valle de pareceres
recovecos arcanos
y sentires inefables
desmigajados
por quien ya no recuerda nada

Solo Sombras
de personas
vivencias de antaño
amores
colores
y sueños caniculares
desliéndose
como gotitas
de pintura de mala calidad
en un desierto gobernado
por la anarquía

El río olvido
corre a raudales
en ese desierto maquiavélico
al que nada le importa
es un desierto
que conoce el agua
pero el más árido
mortal
indómito
del que se conozca
en este mundo
o en uno paralelo.

Visiones van a vienen
por ese caos irreparable

Aterrada
huye
en un último arrebato de consciencia
es irremediable
la pálida le pisa los talones


Paraíso onírico

Si el sueño fuera (como dicen) una
tregua, un puro reposo de la mente,
¿por qué, si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?
Jorge Luis Borges

Cuando logre dormir
atrápame en un sueño perpetuo
de pasiones incandescentes
inextinguibles
donde dos amantes locuaces
de conversas frívolas
se desvelan sin remedio
sellando lazos carnales.

Un cuello fragante de gardenias
otro recio, como de toro
dos cuerpos, que son uno
entrelazándose
como una enredadera
cuyas flores se besan
en una esencia única,
de colores abigarrados
que se esparcen lentamente
forman manchas de mil colores
sobre un lienzo virgen
inmortalizados
en una pintura de Pollock

Los amantes se miran
callados
como si ignorasen la muerte.

Pero el tiempo corre
irremediablemente
hacia adelante
sin origen, ni retrocesos
cada mañana, la realidad
a la que nada le importa
la que no perdona
la que nos quita la luz de los ojos
me despierta a bofetadas

La muerte no me asustaría
si viviese empapado de alegrías oníricas.


Malquerencia

El fuego
me ató
a tu pubis
Julio Inverso

Bienaventurado el hombre que
en el infecto, cargado, untuoso aire
de sus aposentos

Descansa cada noche, recorriendo tu figura
tus escuálidas y largas piernas
hasta detenerse en los suaves pétalos de tu sexo.

Tu pulido pubis prolífero de abolengo divino,
viva vaina que es anhelo
meta de la virilidad
la delgada línea entre
caballeros auténticos y canallas lascivos.

Y tu terso,
seráfico rostro femenil
tus zarcos ojos
que observaba a los albores
de las tórridas mañanas estivales,
hasta la opacidad de aquella noche
cuando tus blancas manos mórbidas
los cubrieron de mí cruelmente
y se alejaron taciturnos
hacia el bullicio infinito de la urbe
abigarrada por la fosforescencia de neones verdes y violáceos

mm
Francisco Leiza nació en Montevideo, en 1999. Forma parte de la antología virtual de poetas ultrajóvenes El camino de los perros y actualmente trabaja en su segundo poemario.
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