Guernica: Cuando el arte se inmiscuye en la política (y no al revés)

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Otto Abetz (Embajador de Alemania en París, señalando una tarjeta que reproducía  al Guernika y dirigiéndose a Pablo Picasso): ¿Esto lo hizo usted?

Pablo Picasso: No, ustedes.

 

No hay certeza de que el diálogo arriba transcripto haya tenido lugar. Pero conociendo el carácter de Picasso, es verosímil. El Guernica, ya lo veremos, fue el resultado de la mezcla de dos elementos explosivos: el genio artístico de Picasso y la furia que le provocó el bombardeo de la ciudad vasca, desatado por la legión Cóndor de Hitler y por los cazas italianos de Mussolini. Era lunes, día de feria, y las calles de la ciudad eran muy transitadas, a pesar de que el alcalde había advertido del peligro por la cercanía de los nacionales. Los varios raides de esta siniestra escuadrilla, dejaron 1.700 muertos y la destrucción total de dos tercios de la ciudad.

La balanza de guerra civil aún no se había inclinado decisivamente para ninguno de los dos bandos, pero a partir del bombardeo sobre Guernica se tuvo la percepción de que la República estaba aislada y no tendría futuro: nazis y fascistas, mientras ayudaban a los militares sublevados, probaban  su sofisticado armamento con total impunidad, después de años de prepararse para la guerra (que llegaría dos años más tarde). Mientras tanto Inglaterra y Francia no querían ver esas atrocidades, tal vez porque pensaron que a ellos nunca les iba a tocar. Sobre todo Inglaterra, donde no veían mal el crecimiento de Hitler. Solo era cuestión de convencerlo de que mirara (y, sobre todo, avanzara) hacia el este. Siempre hacia el este como solía recordarle Churchill cada vez que podía.

Francia, como si no pasara nada, preparaba, para el 1.º de Mayo, La Exposición Internacional de las Artes y las Técnicas en la Vida Moderna, cuya invitada de honor era, créase o no, Alemania. El stand fue construido nada menos que por Albert Speer y era de dimensiones monumentales. La perspicacia de Josep Renau Berenguer, director general de bellas artes de la República Española bajo el gobierno de Francisco Largo Caballero, tuvo reflejos rápidos. Toma contacto con Pablo Picasso, a quien pocos meses antes había nombrado Director Honorario del Museo del Prado, y le sugiere la realización de un fresco monumental para presentar en el austero stand de España. En ese momento, Picasso está angustiado por las noticias que le llegan desde Barcelona, donde vive su madre y su joven hermana que enviudó con cinco hijos pequeños.

En el apartamento de la calle La Boétie, donde vivía, el maestro no tenía un taller de las dimensiones apropiadas para realizar el cuadro del tamaño que Renau le pidió. Fue su amante de entonces, la fotógrafa Dora Maar, quien le encontró un gran altillo en el segundo piso de un hotel del siglo XVII situado en el n.o 7 de la Rue de les Grands-Augustins, bien cerquita del Sena. El gobierno español compró el piso en un millón de francos viejos. El lugar era mágico porque tenía su historia: La obra maestra desconocida de Honoré de Balzac, se desarrolla en ese piso; Jean-Louis Barrault lo utilizaba para ensayar con su compañía y Georges Bataille reunía allí a su grupo Contra-Ataque.

Picasso realizó decenas de bocetos, con su eterno tema del artista y la modelo, que fueron a la papelera. Los que se salvaron no llamaron su atención. El genial pintor nunca había trabajado por encargo y el tema no aparecía. Pasaron los meses y los bocetos. Pero, de pronto, sucede lo terrible: el 26 de abril de 1937, a las tres y cuarto de la tarde, Guernica es el objetivo de la operación Rügen. Como ya hemos dicho, fue un desastre humano y urbano. Una nota escrita por el periodista sudafricano George Steer, publicada en los diarios The Times y en el New York Times, conmociona al mundo agloparlante. La lectura del vívido relato de la muerte, valga el adjetivo, sacude a Picasso y lo enfurece.

Comienza a dibujar los primeros esbozos el 1.º de mayo , unos diez días después pinta con todas las dificultades que presenta una tela de 3,5 metros de alto y 7,8 de ancho, acaba el 4 de junio. Utilizó pintura Ripolín mate de uso industrial. Dora Maar, tomó fotografías día por día de los avances de la obra. La serie de fotos grafica los siete estados de la obra. Ello le permite a Picasso tomar distancia y realizar modificaciones.

En el mundillo cultural ya se siente que está por surgir una gran obra de arte. Son muchos los artistas que pasan a visitar a Picasso, Max Ernst y André Bretón, entre otros. El periodista Jean Vidal describe a un Picasso muy seguro de lo que está haciendo. Incluso el pintor le comenta: ves este cuadro, pertenece a la República Española y le adjunto un cheque correspondiente al valor de un avión. Guernica se entrega en junio al pabellón español, pero este se abre al público recién el 12 de julio.

Semanas antes de este acontecimiento, Picasso había escrito y publicado en la prensa, un artículo destinado a desmentir los rumores que lo situaban como proclive a Franco. Escribe el pintor: La guerra de España es la batalla de la reacción contra el pueblo, contra la libertad. Toda mi vida artística no ha sido otra cosa que una lucha constante contra la reacción y la muerte del arte (…) En el cuadro en que estoy trabajando, y que  llamaré Guernica, así como en todas mis obras recientes, expreso con claridad mi aborrecimiento de la casta militar que ha hundido a España en un océano de dolor y muerte.

Las opiniones frente a la obra están divididas aun en filas republicanas. El presidente del Partido Nacional Vasco, José Antonio Aguirre, no acepta la idea de Picasso de regalar el Guernica al pueblo vasco. En filas comunistas hay decepción e incomprensión: opinan que el estilo Picasso enmascara la tragedia del tema. Como si fuera pertinente reprochar a Picasso que pinte… un Picasso. La derecha, lisa y llanamente, lo condena. A pesar de todo, cierta izquierda más lúcida, lo defiende. Max Aub realiza unos comentarios memorables por su temprana visión de la obra maestra: Si el cuadro de Picasso tiene un defecto, es el de ser real, demasiado horriblemente verdadero, atrozmente verdadero. El propio pintor expresó: La pintura no se hace para decorar apartamentos. Es un instrumento de guerra.

Cuando el 25 de noviembre de 1937 la exposición de París cierra sus puertas, Picasso expresa su intención de llevar el cuadro a Madrid. El Guernica pertenece al pueblo español dice su creador. Sin embargo, Paul Rosemberg, su nuevo galerista, lo convence de presentarlo en una gran exposición itinerante junto con obras de los tres mejores pintores franceses del momento: Henri Matisse, Georges Braque y Henri Laurens. Así es que de enero a abril de 1938, Guernica y más de un centenar de cuadros, visitan Oslo, Copenhague, Estocolmo y Gotemburgo. De regreso en París el lienzo del Guernica se mantiene enrollado en un rincón del taller de les Grands-Augustins durante meses. Pero surgió otra posibilidad. El National Joint Comittee for Spanish Relief, un comité británico de ayuda a la República Española, que intenta influir sobre la neutralidad de Gran Bretaña y de paso recolectar fondos para ayudar a las víctimas y refugiados. Las New Burlington Galleries de Londres son el punto de partida de un circuito que pasa por Leeds, Liverpool y termina en Mánchester en febrero de 1939. La exhibición en las New Burlington Galleries no produce el efecto esperado. Apenas convoca a tres mil visitantes. En cambio, en la Whitechapel Gallery, cercana a los barrios populares del East End, la recepción es muy diferente. Esta segunda exposición es inaugurada por el líder del Laborismo, Clement Attlee, y en la primera semana la visitan quince mil personas. El precio de entrada es un par de botas para el frente republicano. Mientras tanto, de la República ya no quedaba más que milicianos en fuga, escombros humeantes e incontables cadáveres en los campos.

Picasso estaba amargado. Ya había realizado cuantiosas donaciones en dinero, pero quería recaudar más fondos para las víctimas de la ya derrotada República Española. Envía el Guernica a New York. Lo embarcan en el buque Normandie y lo acompaña Juan Negrín, presidente del gobierno español en el exilio. Se expone en la Valentine Gallery, bajo los auspicios del American Artists Congress, entre cuyos miembros se cuentan hombres de la talla de Albert Einstein, Thomas Mann y Ernest Hemingway. A fines del verano comienza una gira por los EE. UU: Los Ángeles, San Francisco y Chicago. Mientras está en San Francisco se desata la Segunda Guerra Mundial. Picasso no quiere que el cuadro retorne a la Europa en llamas. Se quedará en territorio norteamericano y realiza por lo menos dos giras más.

En 1944, Jerome Secker, pintor y periodista norteamericano en París, le solicita a Picasso una entrevista para la revista marxista norteamericana New Masses. La nota resultante fue crucial para poner fin a las múltiples interpretaciones del cuadro. El caballo representa al pueblo (algunos lo indentificaban como el franquismo). El toro no es el fascismo, es la brutalidad y el oscurantismo. Solo la pintura mural Guernica es simbólica (…), alegórica. Por eso utilicé el caballo, el toro y todo el resto. La pintura mural es apta para expresar y resolver claramente un problema, y por esa razón me valí del simbolismo.

Por fin, en la década del 50 vuelve un nuevo período de giras incesantes. Se expone en Italia y luego se dirige a Brasil para participar de la segunda edición de la Bienal de Arte de San Pablo. Desde entonces el cuadro no vuelve a América del Sur. Pasa brevemente por Nueva York y vuelve a París desde 1939 y luego recorre prácticamente toda Europa. Dado el deterioro provocado por los sucesivos traslados el propio Picasso pide que no viaje más.

En Nueva York, el Guernica espera que la libertad llegue al pueblo español. Por fin, muerto Franco, con Suárez como presidente del gobierno y con un rey aperturista, después del fallido golpe de estado de febrero de 1981, las condiciones están dadas para que el Guernica vuelva. Desde el 24 de octubre de 1981 estuvo expuesto durante diez años en El Casón del Buen Retiro en condiciones no muy favorables. Finalmente, el domingo 26 de Julio de 1992 es trasladado al Museo Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo Reina Sofía, donde hoy se encuentra.

 

*Apuntes basados en La Pasión de Guernica de Maureen Marozeau, Jerome Secker (Picasso explains) y Wikipedia.

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Ricardo Scagliola nació en Pando, en 1947. En 1979 obtuvo el premio de poesía de la Feria Nacional de Libros y Grabados con Los Pies sobre la Tierra que fue publicado en 1981 por Banda Oriental. En el año 2000 obtuvo el primer premio de Narrativa del MEC con Hándicap y otros cuentos, libro que se mantiene inédito. Ha publicado, además, La calesita no es un juego para niños (ed. Banda Oriental). Mantiene inéditos poemarios, un libro de cuentos y una novela.
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