Terrenal (sobre el nivel del mar)

0
©Jimena Ríos

¿era necesario que el arca de Noé llevara peces?
Alejandro Ferreiro

I Aclaración (al despuntar el día)

me gustaría dejar algo en claro
no sé a quién le estoy hablando
las palabras se ahogan todas

no es aire el basural de esta boca desoída
el agua corriendo se oye más como silencio
que todas estas caras con gesto mudo

dispongo de tantas palabras como dientes
pero este idioma nunca es suficiente

tener la mente debajo de la lengua
nos hace pensar que nadamos
que los peces nos siguen
en la coreografía de nuestra boca moviéndose

solo están exhalando

voy a imitarlos dejar
que este último respiro se vaya en burbujas
tal vez alguien en la superficie
tire la línea al mar

 

II Contrarreloj (a plena luz del día)

me estás hablando de la costa
de la belleza de la transparencia
sentís, decís, que las olas son
el eco de las mojarras

yo aprovecho y te miro a los ojos
parecen estar hechos de agua
aunque sean oscuros
como el humus, la tierra

yo asiento pero pienso
que no es justo que me invites a nadar
ese no es nuestro hábitat, pienso
ni siquiera puedo respirar en un espacio
si lo comparto contigo, pienso
que tus palabras más que besos son redes
te digo es cierto, pero pienso

los peces no deberían existir
los peces son cada momento
en el que pienso en vos como en el aire
―que no inhalo― y no puedo
decir algo mejor que es cierto, lo veo tan claro

porque no decido lo alto del mar
en las olas cuando
irrumpen cuando quiebran
la soledad inútil quiero
que soples los verbos
las palabras inéditas

pero que no me invites al mar
no me hagas nadar sobre el polvo
que queda en la orilla
cuando la marea regresa a su centro

 

III Retrasados (caída del sol)

a la distancia
―la mirada que calcula el tiempo―
pensarte ya no es
la llegada de una inundación sin alerta

puedo ver tus rasgos
en una imagen plana
―nada se desborda
nada hace sombra―

tu voz carga el peso de una piedra
que ya no cae
y quiebra
la superficie
ahora se fuga dando saltos
sobre el agua hecha un plato
hasta hundirse

―parece un pez alegre
que muere de repente―

 

IV Deshora (amanecidos)

amanece en calma
afuera no corre viento
parece que nada respira

amanece triste
la lluvia cae grave
se deja atraer
solo por la planicie del suelo

amanece en silencio
tu deseo es una voz que no se alza
dos alas empapadas
que no logran hacer vibrar el aire

mm
Guillermina Sartor nació en Montevideo, en 1995. Poeta y estudiante de Psicología. Actualmente participa del colectivo de poesía ultra-joven En el camino de los perros. Obtuvo el primer lugar en el “IX Concurso de poesía joven Pablo Neruda” (San José, Uruguay) en el año 2016. Fue publicada en En el camino de los Perros (2015) antología online de poesía ultra-joven y revista online Va de nuevo (Ed. nº 96, 2016), entre otros.
Compartir

Deja un comentario