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©Guille Sartor

—Mamá, mamá, ¿me enseñás a hacerme la paja?
—Bueno…
—¡Oh, gracias, mamá! Así me gusta, así, mamá…
—¡Ay, que rápido acabás vos, mijo, igualito que papá!

La Nelson Olveira, «Silogismo gastronómico»

 

28 de diciembre de 2011, 11:54

La Nelson Olveira cierra el año en Decibelios junto a los amigos de N-Ka, Las Barbies de Kitty, Abismo Reload y Maniki. La entrada 50p. En serio, va a estar muy bueno. En el afiche ta la data. Abrazo!!

http://www.facebook.com/photo.php?fbid=327604590596718&set=a.151368654886980.28880.100000415402575&type=3&theater

No recuerdo demasiado del toque, o más bien se me confunde con otros, en el mismo lugar, en la misma época. No hacía mucho que habíamos arrancado a movernos. Éramos de Sauce y conseguir un toque en Montevideo no era cosa fácil. ¿Cuándo ha sido cosa fácil? Acá había sido la suerte; nuestro batero el Aio les había caído bien a los dueños —el Kbza, la Kitty Queen— y podíamos venir seguido sin vender entradas ni poner un peso. Tocamos.

Y tocamos como siempre; me imagino los detalles: los gritos fuera de tono y el destiempo, la batería imitando rudimentariamente, parodiando ritmos casi de manera involuntaria. Sonábamos mal, desafinados, en el lugar común del punk y del mal gusto. Yo era feliz a veces; esa noche no recuerdo. Decime, ¿cuál era la gracia? Mostrar la pija en vivo y hablar de política a lo Aristófanes, buscando siempre algún despistado, un familiar confundido de la banda de pendejos debutantes de las tantas con las que compartimos; mostrar la pija y gritar como un enfermo.

Lo demás es el clima de siempre y un aire de fin de año; la esquina del boliche, el loco del bate y Mateo tartamudeando. No sé qué expectativas me hago de estas cosas, toneladas de spam por horas como si se tratara de la llegada de los Rolling. La gente entra y sale sin que le importe mis gestos; lo demás es la levedad de diciembre, la perspectiva del verano sin un peso y en mi casa, la paja al infinito, la presencia omnipresente de mis padres.

 

Hola, ¿cómo andan? Les interesa un chico bi con experiencia de a 3? Tengo 23 años, las cosas muy claras y muchas ganas de divertirme. Me adapto a lo que busquen. ¡Saludos y gracias!

 

Redacto dubitativo el mensaje y se lo envío a una pareja bisexual de veteranos. Miro las fotos, la descripción de lo que buscan. Me gusta, me gusta que me cojan entre ambos, que me la meta hasta el fondo mientras ella lo incita. Es la complicidad de los bisexuales, de una cosa y de la otra y de todo al mismo tiempo.

Luego no espero nada. Soy demasiado joven; los jóvenes son maleducados, no tienen cabeza para estas cosas. No importa que uno declare conocer las reglas, que uno perjure tener experiencia y diga con sinceridad que le agradan las parejas de veteranos. La verdad no es una correspondencia, es una interpretación que surge de las prácticas. No, nunca creerle a un macho de veinte años, nunca tomarlo en serio.

Y así, con la certeza del fracaso, sigo mirando otros perfiles, gastando precipitadamente los veinte mensajes diarios de mi cuenta común de Contactossex. En cada caso escribo de acuerdo a lo que creo más conveniente, pero no resulta y pierdo el tiempo componiendo variaciones infinitas de lo mismo. Alguna mujer abierta. Lo de siempre; una veterana degenerada y mandona enloquecida con las fotos malsacadas de mi verga, con la perspectiva de pervertir a un pendejo, de meterle cosas en el culo y hacerlo coger con gente. Quizá lo supiera, quizá no; la tarde pasaba y yo esperaba un mensaje, la trasgresión absoluta y definitiva que me rescatara del verano próximo, del copiar y pegar venidero que se me abría como una genialidad nunca antes imaginada.

 

28 de diciembre de 2011, 11:58. La Nelson Olveira cierra el año en Decibelios junto con los amigos de N-Ka, le envío por mensaje privado a alguno de esos contactos que con el tiempo me fueron borrando. Paro, me voy a su muro y veo las fotos. Internet se ha hecho transparente, ha perdido la magia de los contactos de msn. ¿Para qué sirven las fotos?, me pregunto luego de poner en el buscador de Facebook el mail de algún contacto de la adolescencia. La obscenidad de los rostros, de la información certera, los amigos y dónde estudia. Prefiero volver al pasado, a las horas contadas de Adinet y el anonimato. No tenía celular entonces, la vida era una cita a ciegas.

…La entrada, 50p. En serio, va a estar muy bueno, sigo pegando, inconsciente de la paradoja. Luego me borran, ellos y otros. Yo no me entero sino más tarde. Me borran por mis estados, por mis fotos en pelotas. Me borran por nihilista e insensible. Si supieran que yo soy tierno, si supieran de mi fe en el arte, de mi panteísmo spinoziano… En el afiche ta la data. ¡¡Abrazo!!

 

Abrazado quisiera estar de la muchacha de la pareja. Veinticinco años tienen; no es común. No se ven muchas parejas con hombres que se declaren bisexuales. Es que les temen a sus mujeres; las quieren con otras minas, las desean repitiendo insoportablemente los lugares comunes y aceptados de la bisexualidad femenina y no comparten jamás sus machos, sus ganas de chupar una buena pija. Yo no, yo siempre lo declaro antes del primer mes de salida. Pero esa es otra historia y tampoco quiero eximirme de hipocresía.

 

Hola, ¿cómo andan? ¿Les interesa un chico bi con experiencia de a 3?

 

Entonces otra vez la muchacha, tetona, gordita, con los labios llenos de leche. Solo lo realmente obsceno puede hacerme sentir bien. Nada de convenciones pornográficas, nada de pose preestablecida ni de información superflua. Quiero estar en ese cuarto, quiero ser ella y su boca, quiero ser el de la pija goteante. Me posee un ansia de todos los posibles, de serlos en diferentes tiempos o simultáneamente, y únicamente una conciencia frustrante de mi finitud o cierto instinto feroz y patético de sueño americano me ha llevado a fraccionarme. Hoy quiero ser el tercero de una pareja, hoy quiero arrimar a la gente para que vea a La Nelson.

 

La esquina de Decibelios, mal iluminada y con los bordes llenos de pastabaseros inofensivos. El Kbza había llegado a algún acuerdo con ellos, les había puesto un morocho conocido para que los cuidara. Cuántas veces habré bajado por Piedra Alta mamado, mezcla de ansiedad y de conciencia anticipada y negatoria de lo inútil. Armar, probar sonido como si nos importara y esperar afuera a que nuestros amigos nos hicieran el favor de venir a vernos.

Luego las vueltas, los cigarros y la hora de subir completamente en pedo; el gusto del vodka con pomelo y el olor de las aceras chorreantes. Baldosas quebradas, muros grafiteados; la frustración de pensar en Leticia, de verla toda hecha rulos y esperando que la comprendiera. El gordo volvió llorando, caminó por Miguelete con unas ganas de estar muerto que ahora le parecen lejanas. La frustración de ver a Leticia o de no verla nunca más. La esquina de Decibelios, con sus colores, sus personajes recurrentes. Descanse en Paz, dice la historia, aquí yace el underpunk montevideano de una fecha que no importa.

Y entonces el verdadero show era afuera. Decibelios, una isla de locura, de decadencia y sinsentido; un racimo de luces mortecinas en esa zona indefinida de talleres y casas viejas, de bocas y locales de agrupaciones minoritarias de izquierda. El mejor show siempre era afuera. Las corridas sobre los autos, las conversas de filosofía, los desnudos en la calle y los besos entre barbudos, nada más por el mal gusto, por el placer de ser libres. 20 de diciembre. El novio actual de Rosina dice que estaban el sábado anterior. Que no llame más la atención, que la próxima me mata. Descanse en Paz Decibelios. Descansen en Paz las exnovias. Muerte definitiva a los pankillos trasnochados del Oeste.

 

28 de diciembre de 2011, 12:01. Hola, ¿cómo andan? ¿Les interesa un chico bi con experiencia de a 3? Yo no sé bien de dónde me conoce Eli. He visto sus fotos muchas veces y siempre me pregunto lo mismo. Es probable que estudiase inglés con la madre de un amigo, por la zona en la que vive me lo imagino. Nunca le pregunté. Tengo veintitrés años, las cosas muy claras y muchas ganas de divertirme. No, yo de Eli casi no sé nada. Alguna cosa de las fotos, lo que puedo intuir de cómo escribe. Y luego el ciclo se repite: me olvido de quién es, vuelvo a mirar sus álbumes, investigo, pienso en que si estuviera soltero, o si estoy soltero me invento alguna excusa y finalmente pierdo el poco interés ocioso que podía tener en el asunto. Eli… Me adapto a lo que busquen. ¡Saludos y gracias! Yo cada tanto le mando un evento: toca la Nelson, el Hoski lee en la Ronda; le mando un evento y ella contesta con emoticones, gracias por avisarme, voy a ver si puedo ir. No la espero en este toque, pero le pego el enlace como una excusa sin ganas.

 

Epílogo: soy puto 

El gordo había copiado el mensaje de Contactossex como a unos tres amigos de Facebook; primero a Eli, después a una amiga. Cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo ya se lo había mandado a una escritora joven que no conocía. Quiero imaginarme la cara de la mina cuando leyó lo del trío. Amante de los filósofos alemanes, Hoski la había agregado por sugerencia del Negro; no sé qué de Schopenhauer, de que Borges es un capo. La cara de la mina mientras iba comprendiendo.

Entonces el horror reconocible del gordo. ¿Qué mierda hacer? ¿Cómo mierda justificar el mensaje? Piensa, y cada pensamiento es una plomada, el cuerpo aplastado contra la silla, las manos inertes y los ojos saltados. No queda otra que recurrir a la mentira más obvia: simular una farsa para los otros siempre es mejor que dejarlos sin una respuesta.

El gordo se va hasta el muro. Duda un segundo y escribe soy puto. Espera unos minutos mientras crece una forma subterránea de la ironía, los reproches de alguna novia, los cuestionamientos sugeridos por un psicoanalista que el gordo nunca se atreve a visitar por primera vez. Soy puto dice y hace pasar los minutos, densos y necesarios para completar la mentira de manera personalizada.

 

Perdón. Ese no fui yo. Mis amigos hijos de puta me escribieron cosas acá y en el muro. !Mil disculpas! ¡Se me cae la cara de vergüenza!

 

Y no hay ninguna respuesta. Mientras se acerca el verano, insoportable y ocioso, el gordo vuelve a Contactossex a pegar su ofrecimiento, preguntándose de ahí y para siempre si a Eli no la habrá excitado el mensaje, si por alguno de esos deseos no confesados no será una de esas mujeres abiertas y pervertidas en las que podría salvarse.

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Hoski nació en Montevideo, en 1988. Es Docente en Literatura, estudiante de Filosofía, escritor y músico. Ha editado cuatro libros: Ningún lugar (2017), Poemas de Amor (2010), Hacia Ítaca (2011) y Poemas de la Pija (2015; bajo el heterónimo Martín Uruguay Martínez). Ha ganado algunos concursos literarios dentro y fuera del país, y participado de sus respectivas antologías: Entintalo, CCE 2013; 7 narradores jóvenes, Casa de los Escritores 2009; Concurso Nacional Pablo Neruda, IMSJ; y Fundación Neruda, años 2009, 2010 y 2011. Además ha colaborado con algunas revistas: Paréntesis, Henciclopedia, Lento (La Diaria), Ajena (Brecha). Es responsable, junto a otras personas, de Orientación Poesía, un proyecto tendiente a la difusión de la poesía joven contemporánea en los liceos, y de En el camino de los perros, antología de poetas ultrajóvenes (15 a 20 años) y su ciclo homónimo de lecturas.
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