Pájaros

1
©Guille Sartor

Tal vez fui tuya una noche
dijiste mi nombre
tenías dos manos
rompiste mis piernas.
Esto es todo lo que tengo para darte,
lo demás lo vendí
quería estar sola.


Si para ti es un arte
y para mi es un juego
donde mi mano va hacia allí donde la mesa termina
si nos rodean guirnaldas
y para ti es una fiesta
donde la mesa es el centro del cuarto de nuestros cuerpos
y si venís hacia mi desde tus cejas primero
y me pedís que me despoje
y me despojo
y me das tu ayuda
si van cayendo los dados
los lápices
los papeles
si todo es sí
si todo es eso
si me dejás darle vueltas a nuestra sed para que sea mía
entonces juego.


Nuestro juego no es más que un placer, una grieta
una victoria, un culto
un bienestar violento
un azulejo mal puesto rodeado de hormigas rojas.
Nuestro placer es un martes
es un jugo de naranja
es un golpe, una carta
o un ensayo arriesgado.
Y nuestro juego es un parque, un animal, un viento
una quietud estoica, una ventana de noche
es un circuito redondo e impreciso, y es tan suave
que se mueve como el filo de un diamante sobre un disco.


Cuando el círculo se corta y me desviste tu mano
y siento rabia y calor en un deseo redondo
cuando sos bueno y no guardás
nuestra verdad en un sobre
por más que todo se parta
por más que no exista un día para nombrarte
cuando matás todo en mi alma excepto a ti
sos tan injusto.


Amor, ya sé
te irás de mí dejando atrás un bosque helado
te irás de mí y andaré a oscuras
iré a las fiestas
iré a los parques
te buscaré en el aire con las manos
como se buscan los sueños más allá del espacio
como se busca una imagen, un intento, la muerte
sabés, ya sé
y no es que antes lo ignorara
o fuera ciega.


A él le costó darse cuenta, me dijiste
que así era mucho mejor
que era verdad
me pregunto por qué te gusta tanto esa palabra
verdad
sabés en dónde hay verdad
en mi lengua
diciendo
yo no te amo.


Un día cualquiera vendrá a matarme
yo estaré lista
tú estarás muerto, y él
vendrá a matarme.
Aunque nos cueste decirlo, sabremos
que no hay espacio escondite altura
que nos sostenga. Un día cualquiera
me oyes,
habremos sido una herida incierta
el clic de un broche.


Dónde está tu cuello
dónde está
por qué parece tan lejos
darte un abrazo
olerte
darme a tus manos
decirte amor,
dame un respiro, es tan tarde
para cambiar enseguida de idea
mientras me vuelvo sonriente desde la orilla secreta
para volver a rodearte como una ruta en redondo.

mm
Lucía Mazzini nació en Montevideo, en 1996. Algunos de sus poemas han sido publicados en la web. Actualmente estudia Profesorado de Literatura en el Instituto de Profesores Artigas y desde 2013 acude al taller literario de Roberto Appratto.
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1 COMENTARIO

  1. No conozco a esta joven, Lucía Mazzini, de 20 años. Los textos son muy maduros, seguramente bajo el cuidado fecundo de Roberto Appratto. Encuentro reminiscencias de Idea Vilariño, en ellos, pero me parece una influencia buena, no castrante. La felicito con la esperanza de que tenga un largo camino en la poesía y en las letras en general.

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