Ceremonia

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©Germán Maestri

Reconocimiento

Tocan los dedos la soledad
como alas en el medio
de un cuarto infantil
como deformes portavoces
de una pesada lucha
que se resuelve sin
argumentos
entonces
fuerza la palma un lunar
que escondido en la sombra
se declara inocente
y una línea
se abre en dos
dejando en la piel
un breve espacio
en el que me observo.


Efímero

El amanecer no estuvo
ni estuvo el viento
ni el color de la tarde
no estuvo ni siquiera
tu palabra
solamente sueños hundidos
y una risa agitada
(risa que amé).


Ceremonia

Su revés es sombra
encubierta
de amarillo placer.
Su suerte
habilidad a medias
(hace tiempo avanza
sobre escudos).
Mandíbula sin aire
despedaza la carne
en una
azul verde rosada
ceremonia del triunfo.


Adjetivo

El adjetivo nombra
la exactitud del objeto
y al mismo tiempo
le devuelve
su incertidumbre
rimbombante circular descarada
desarmable cálida indemne
abrupta precisa inmadura
adjetivar sin hacer un trato
con la palabra
por eso
la insoportable luz
el deleznable asiento
la lúgubre denuncia
el ajado gesto.
Y la poesía inmediata.


Leve

Todo va a estar bien, dije
aunque no era cierto
lo dije porque había
que decirlo
aunque hubiese que decirlo así
un rato antes de que aquel dolor
se tragara el aire
y su mano se arrugara leve
ilusoriamente
contra la mía.


Risa

Debajo de nuestra risa
se aprieta la muerte
y es
en la concavidad del gesto
donde adolece
como un débil puñal desconoce
la única virtud
de su armamento.


Nombrarse

Cómo era que se hacía
cómo / para nombrarse
para decir mostrando
la herida abierta
del nombre
para escapar a la incesante estrechez
el repetirse de los días
el malestar imposible de que esta tarde
será de nuevo
nada más que esta tarde
cómo transformarla en pájaro en desdén
en imprudencia
cómo era que se hacía
cómo / para nombrarse.


Un libro

Sacaste a relucir tu nombre
como si fuese algo frágil
inocente
prolijamente le quitaste el polvo
de tu color cansino
el blanco de tus ojos claros
como si la arruga de tu frente
pudiese solucionarlo todo
sacaste a relucir qué cosa
de dónde, de tan poco
y te brillaba el mentón
mientras decías aquello
mientras decías tu nombre
y tan solo se trataba
de un libro de poemas.


Confesión

No supe crecer contigo
ni encontrar en tu piel los rasgos
de cada mujer que besó tu frente
no supe abrir un horizonte un color un día
ni cerrar nuestro abrazo
ni en las horas de desvelo
no / ni adivinar la caída
no supe anticiparme a la demora
deslucida ni a tus manos grandes
cayéndose como peces
ni contar los misterios de todas las cosas
que no nos pertenecieron.

mm
Elisa Mastromatteo nació en Montevideo, en 1988. Es egresada de la facultad de Psicología (Udelar). Ha publicado el poemario Tan simple como eso (1er premio en la Convocatoria Casa de escritores del Uruguay, 2007). Poemas suyos han sido incluidos en la antología de poesía uruguaya Los hijos del Fuego (El perro y la rana, Caracas, 2010), en la antología bilingüe América invertida: An anthology of younger uruguayan poets (Universidad de Nuevo México, Albuquerque, 2016), así como en las revistas Palabras Errantes y Prairie Schooner.
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