Breve descripción del mambo y los milagros

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©Adriana Hernández Zárate

Pasarse

Pasarse de tiempo
irse de mambo
sentados en la vereda
no te cambia la vida
pero apuesto cuando
se asoman las estrellas
que solo hay una o dos cosas
más lindas en la vida
tu palabra y la mía.
Pasarse de rosca
una birra de más
una música lejana
es El Príncipe decís, esa que dice: “detrás de ti hay algo esperando…”
Y cantás hasta que se termina
la canción
la birra
y las estrellas.
Allá donde sale un poquito de sol
entonces sí aparecen unos besos que ni te cuento
de esos que parecen
escasos en estos tiempos.
Una pena que te tengas que ir
hablamos pronto
nos vemos.
Y como recuperando la vieja contraseña
esa que dice: sí
que capaz nos queda
un poco grande.


 

Todos los días mordido

Todos los días sueño con un milagro / Desde que parió mi madre y me quiso devolver / me mordieron los ángeles y me tiraron de nuevo / desde entonces todos los días sueño con un milagro / Cuando padre murió mordido pero por dentro / me regalaba los milagros a mí para que tuviera alguno / pero se me escapaban adentro de los jardines a pesar de amarlos como amo a mis matrices a mis líneas caóticas del tiempo / cuando mis amigos poetas me cuentan una mala pido que suceda un milagro / la plata nunca alcanza y desde entonces no pido milagros en plata pido que se me hinche la mano al agarrar una hoja vacía que transiten los demonios tranquilos por mi cabeza y estar lejos de los cuchillos palabras cortadas por el destino / todos los días sueño con un milagro desde que el trabajo es trabajo y reproche / desde que se sueltan todas las voces en las calles desde que andan todos enloquecidos por ser transparentes y amarse lo debido / todos los días sueño con un milagro / cuerpo de vida atemorizado por errores / todos los días sueño con un milagro / los bastantes hijos que se perdieron porque el semen era malo / las toneladas de veces que me recitaron pasajes de las santas escrituras / el tiempo que toma en detenerse un mendigo a pedirme limosna e introducirme en sus ojos / todos los días sueño con un milagro / memorablemente estoy apagado con los primeros síntomas desde que te fuiste / desde que las mentiras se ocuparon de nosotros y desde que el deseo pervierte / todos los días sueño con un milagro / a ver si sigo sangrando por la mirada / a ver si empaño los ojos asustados / a ver si despierto de nuevo haciendo lo que tengo que hacer / todos los días sueño con un milagro recurrente entre las plantas y los sueños encontrarme / nacido / de nuevo.


 

Entonces

Entonces hay un búnker de resistencia fuera de tu cuarto, ideado por gatos que sobornan con miradas tiernas y gemidos chiquitos todos los pelos de mi ropa. La irreemplazable mirada desde la ventana de un séptimo, las copas de los árboles, las copas de los vecinos un viernes de noche, las teles con las pelis de los que se quedaron hoy, la montaña de platos y cosas en la pileta, la montaña de tus cachetes en tu sonrisa que está endulzada por finas hierbas. Las canciones que inundan la casa, los poemas que salen de la nada, los discos que no escuchaste, las bandas que nunca supe que existían, aguas con rizomas, aguas con hojas para que sean té, sillitas chiquitas donde cabemos los dos, más montañas, de ropa, de caricias, de ojos mirando gestos, mirando gatos, gatos con búnkeres que resisten, o se preparan toda la noche para quién sabe qué combate, mis teorías, tus directas, mis dormidas, tus insomnios, mis despertares tempranos, tus octavos sueños… tengo 2 llaves, no entiendo, tengo boletos de ida y de vuelta a tu casa, tengo un cepillo olvidado, tengo tu voz en un anillo de mi jupiteriana cabeza, tengo los cometas que van y vienen y chocan contra mi pecho haciendo golpes en el corazón, y que se estrelle y que se olvide todo y que se sienta bien fuerte cuando cantes, que se hagan huecos los pisos cuando bailes, que hagas el amor dentro del amor dentro del amor y dentro de la cama desatendida y destendida, y que se sienta que lo que fluye és y sin preguntar por qué no hace falta abrir grandes los ojos para encontrarnos en la oscuridad porque ya te tengo entre mis brazos y no hace falta ni puto destino que nos enseñe a sabernos más que vivir este momento y que una vez más tome el bondi inconscientemente para ir a donde vos estás.

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Pablosky nació en Canelones, en 1985. Es actor, gestor cultural, escritor, performer y poeta oral. Integra la productora Multiplayers de espectáculos poéticos y es organizador del Slam de Poesía Oral Uruguay-Montevideo y otros ciclos de Poesía. Forma con Edu Barreto y Ana Strauss Bien Cerca-Montevideo Lecturas Íntimas en espacios públicos. Ha gestado trabajos de Biopoesía Dramática como: Limerencia / Underneed / No sabés nada de mí, a menos que yo te lo cuente / y su reciente trabajo Todo lo que hay que hacer es estar. Sus libros de poesía publicados de forma independiente son: El amor no garpa / Serios poemas mentales / Glitch / y Sudor animal.
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